
La Iglesia Universal de La Plata y su vinculación con una millonaria estafa piramidal
Redacción Primicia 24
“De todo hay en la viña del señor”. Podría ser el pasaje bíblico que guio a sol y sombra a la banda liderada por Joaquín Domínguez y secundada por su padre, Sergio Domínguez. El joven de tan solo 23 años fue la cabeza, junto a su esposa Estefanía Arguello Miño, de una banda dedicada al trading. Según consta en un sinfín de denuncias y en varios contratos de mutuo, la pareja, tomaba dinero de los feligreses de la Iglesia Universal – y de los no creyentes también– prometiendo un jugoso interes mensual asegurado en dólares que rondaba entre el 15 y el 18 por ciento.
La pareja, descrita por quienes la conocen como “fría y calculadora”, se valió de su rol en la Casa de Dios para captar inversores. Tal es así, que cuando los damnificados comenzaron a acercarse a la Iglesia a reclamar su dinero y todo se fue de las manos, tuvo que interceder el Pastor para calmar las aguas. Aparentemente, fue el punto de quiebre entre el clan Domínguez y la institución. Joaquín, figura formalmente como empleado y su esposa, Estefanía Arguello Miño, como una de las “jóvenes emprendedoras” de la organización. Autos caros, cadenas de oro y la palabra “emprendedor” no puede faltar en el kit de estafador en los días que corren. Pero tampoco es la primera vez que la familia Arguello Miño está en problemas con la ley.
Diego, hermano de la joven, supo coquetear con el código penal cuando en varios fideicomisos de desarrollos inmobiliarios dejó a varios inversores “colgando en el tintero”. Al igual que con Fernando Pérez Algaba, los desmanejos de la joven pareja volvieron a destapar una olla que no se sabe por el momento que profundidad tiene. Cambios de domicilio, huidas intempestivas e inversores “haciendo cola” para cobrar.
En el nombre de Dios y los “famosos”
Cuentan quienes los conocen, que el clan Domínguez siempre utilizó a la Iglesia Universal como lugar de lobby. Desde José López hasta Leonardo Cositorto, son infinitos los delitos que se cometieron “en el nombre del Señor”. En el caso de los Domínguez, vieron en la fe religiosa un potente discurso para hacerse de inversores y acrecentar su patrimonio. De orígenes humildes, tanto Joaquín como Estefanía comenzaron a escalar socialmente y nunca dudaron en mostrarlo: Audi A4, BMW y una Ford Bronco adornaban su lujosa cochera antes de “caer en desgracia”.

El hermano de la promesa de Gimnasia también se valía de su vínculo con el futbolista para captar nuevos inversores. “Benjamín es mi socio. La plata se la hago ganar yo con las inversores”, le señalaba a uno de los damnificados que radicó una denuncia por amenazas, estafa y extorsión. Aunque algunas fuentes platenses señalan a Benjamín como una víctima del hermano, otros aseguran que junto a un compañero del plantel de Gimnasia fueron los encargados de “tomar” dinero de inversores y serían parte del entramado. Al día de hoy, todavía, no pesa ninguna denuncia sobre los jóvenes futbolistas. La utilización de “famosos” para la captación de inversores es una moneda corriente en todos los esquemas piramidales. Desde influencers de moda hasta deportistas de primer nivel, quedaron envueltos en varias oportunidades en los manejos perversos de los líderes delictivos.
Vayo Coin o Generación Zoe fueron simplemente algunos “espejos” para la banda platense. Es importante destacar que todas estas organizaciones funcionan bajo la promesa de pago de tasas exorbitantes en dólares. El clan Domínguez-Arguello firmó mutuos de hasta un 18% mensual en dólares en un desesperado intento por cumplir con los viejos inversores y captar fondos frescos. Sorpresivamente, Juan Martínez Gualdoni, el abogado de la pareja, dejó a sus defendidos más cerca de la prisión cuando aseguró que efectivamente sus clientes captaban y prometían retornos en dólares al 18% mensual. Lo que nunca pudieron probar, ni el letrado ni sus defendidos, fue el destino de los fondos.

Al igual que sucedió con Fernando Pérez Algaba, el empresario desmembrado la semana pasada, los Domínguez provienen de un estrato social bajo. Es por eso, que salvo en algunas excepciones como hombres de la justicia platense y algunos inversores ligados a los servicios de inteligencia y grupos mediáticos, el resto de los damnificados del clan Domínguez fueron feligreses de la Iglesia Universal que no contaban con los medios siquiera para contratar a un abogado.
¿Cómo evitar este tipo de estafas?
Detectar un sistema Ponzi también puede ser complicado, ya que estos esquemas fraudulentos están diseñados para parecer legítimos y atractivos al principio. Sin embargo, hay algunas señales de advertencia clave que puedes tener en cuenta para identificar un posible sistema Ponzi:
Promesas de retornos garantizados: Un indicio común de un esquema Ponzi es la promesa de retornos constantes y garantizados, independientemente de las condiciones económicas o de mercado. Ninguna inversión puede garantizar ganancias constantes, y cualquier afirmación en este sentido es sospechosa.
Esquemas de inversión no transparentes: Si la empresa o individuo detrás del esquema no proporciona información clara sobre cómo se generarán las ganancias o cómo funciona el sistema, es probable que sea un indicio de un esquema Ponzi.
Ganancias no vinculadas a actividades comerciales legítimas: En un sistema Ponzi, las ganancias provienen principalmente de los nuevos inversores que ingresan al esquema, en lugar de actividades comerciales o inversiones legítimas. No hay una fuente real y sostenible de ingresos.
Presión para reclutar a nuevos inversores: En un sistema Ponzi, los participantes existentes a menudo son alentados o presionados para reclutar a más personas para invertir en el esquema. Esto se debe a que el dinero de los nuevos inversores se utiliza para pagar los retornos a los inversores anteriores.
Falta de registro o licencias: Investiga si la empresa o el individuo detrás del esquema están debidamente registrados y tienen las licencias necesarias para operar legalmente. La ausencia de registros o licencias puede ser una señal de alerta.
Esquemas con estructuras complicadas: Los sistemas Ponzi a menudo tienen estructuras de inversión complicadas y difíciles de entender. Si no puedes explicar fácilmente cómo funciona el esquema, es probable que sea sospechoso.
Falta de transparencia sobre los riesgos: Si el esquema minimiza o evita mencionar los riesgos asociados con la inversión, ten cuidado. Todos los tipos de inversión conllevan riesgos, y un esquema Ponzi probablemente no te informará adecuadamente sobre ellos.


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