Declararon inimputable al hombre que mató a una mujer policía en Retiro

El sujeto de nacionalidad paraguaya el pasado 14 de febrero arrebató el arma y causó la muerte a la oficial de la Policía de la Ciudad, Maribel Nélida Zalazar

Actualidad 24 de septiembre de 2023 Redacción Primicia 24 Redacción Primicia 24
El velorio de la Policia asesinada en febrero
El velorio de la Policia asesinada en febrero

El individuo de nacionalidad paraguaya que el pasado 14 de febrero arrebató el arma y causó la muerte a la oficial de la Policía de la Ciudad, Maribel Nélida Zalazar, en la estación de Retiro del Subte C, ha sido considerado inimputable. Esta determinación se basa en las conclusiones de los peritos, quienes sugirieron que posiblemente no tuvo plena conciencia de la gravedad de sus actos, y que no está en condiciones de afrontar un proceso penal, representando un riesgo tanto para sí mismo como para terceros. Por lo tanto, será internado por disposición judicial.

Fuentes del ámbito judicial informaron a Télam que la decisión de declarar inimputable a Oscar Gustavo Valdez (30 años) fue tomada por el juez de lo Criminal y Correccional N° 9, Martín Sebastián Peluso, tras revisar los informes periciales presentados por el Cuerpo Médico Forense (CMF) y tras recibir testimonios de los profesionales que evaluaron su estado mental.

A pesar de que esta declaración de inimputabilidad implica que Valdez no podrá ser sometido a juicio ni recibir una condena por el acto, el juez también ordenó que permanezca bajo internación en el Programa Integral de Salud Mental (Prisma) del Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, donde actualmente se encuentra alojado. Asimismo, se estableció que el seguimiento de su tratamiento será supervisado por un juzgado de Ejecución Penal. Valdez había sido procesado como presunto autor de tres delitos: "homicidio doblemente agravado por haber sido cometido con un arma de fuego y por resultar la víctima miembro de una fuerza de seguridad".

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"Quedó internado en el Prisma a disposición de Ejecución Penal y bajo la condición de que solo puede ser externado por resolución judicial y no médica", dijo a Télam una fuente judicial.

El 6 de marzo, Valdez fue detenido preventivamente bajo la sospecha de ser el responsable de tres graves delitos: el homicidio agravado de Zalazar, un miembro de una fuerza de seguridad, cometido con arma de fuego; el intento de homicidio del empleado del subte herido en el mismo incidente, también con arma de fuego; y los daños causados en la estación durante su detención. Estas acusaciones lo exponían a una posible condena de prisión perpetua.

Sin embargo, el juez Peluso y su secretario Diego Villanueva decidieron realizar una evaluación de la salud mental de Valdez a través de una "junta médica". Las conclusiones del CMF, a las que tuvo acceso Télam, indicaron que en el momento de los hechos, Valdez presentaba un cuadro de descompensación psicótica, falta de control impulsivo y pérdida de la inhibición conductual debido a su condición psicopatológica. Se afirmó que las facultades mentales de Valdez no estaban equilibradas en el momento del examen y que padecía un Trastorno Psicótico No Especificado, con antecedentes de consumo de sustancias psicoactivas, principalmente cannabis y cocaína.

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Además, se concluyó que Valdez experimentó una alteración psíquica que lo habría incapacitado para comprender y dirigir sus acciones en el momento de los hechos. Los expertos afirmaron que no poseía la aptitud psíquica necesaria para enfrentar el proceso penal y que presentaba signos y síntomas de un riesgo psiquiátrico real y inminente para él mismo y/o terceros, por lo que requería internación.

Quienes fueron los peritos encargados de la evaluación psiquiátrica

Los peritos encargados de la evaluación y firmantes del informe fueron el psiquiatra Ezequiel Mercurio, la psicóloga Vanesa Maero Suparo (ambos de la Defensoría General de la Nación), la psicóloga Matilde de la Iglesia (de la querella de la Policía de la Ciudad), la psiquiatra Laura Bermolen y la psicóloga Ariana García (ambas del Cuerpo Médico Forense). Algunos de ellos ampliaron su dictamen en declaraciones testimoniales.

Posteriormente, se presentó una ampliación del informe que confirmó las mismas conclusiones y explicó que la psicosis de Valdez podría ser de tipo cicloide, incluyendo la presencia de alucinaciones. Durante su indagatoria, Valdez mostró incoherencias al responder sobre a quién había disparado, mencionando que lo hizo para proteger a su hijo de una persona que intentaba hacerle daño.

Ante este panorama y considerando la peligrosidad de Valdez, el juez Peluso lo declaró inimputable y lo sobreseyó. Sin embargo, ordenó su internación de manera compulsiva debido a los riesgos psiquiátricos que presentaba.

Valdez, originario de Paraguay y residente en Argentina desde hace 14 años, tenía domicilio en el Barrio 31 Bis de Retiro y contaba con denuncias por violencia de género de una expareja con la que tenía dos hijos. Trabajaba como operario y costurero en un taller textil y, según su actual novia, tuvo un episodio de descompensación antes del día del incidente. Según la reconstrucción del juzgado basada en videos y testimonios, el suceso ocurrió el 14 de febrero a las 10:15 en la estación de Retiro, cuando Valdez, con dificultad para caminar, descendió del subte C junto a su pareja y un pasajero ocasional.

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En el andén, el auxiliar Ariel David Figueroa y la oficial Zalazar de la División Subte Líneas C, D, E, H y Premetro de la Policía de la Ciudad intentaron asistirlo. Valdez, visiblemente alterado, rechazó una silla, lloraba, transpiraba y hablaba de manera incoherente. Ante la posibilidad de una fractura de cadera, la oficial Zalazar pidió una camilla tipo tabla para inmovilizarlo. En ese momento, a las 10:57, según las cámaras, Valdez se apoderó de la pistola de Zalazar y, sin mediar palabra, le disparó dos veces en el cuello. Luego, efectuó varios disparos más, hiriendo al empleado Figueroa en el glúteo.

Posteriormente, dentro de la estación, disparó al menos otras tres veces en diferentes direcciones, abandonó el arma en las escaleras y escapó hacia la Plaza Fuerza Aérea. Fue finalmente reducido y detenido en el Hotel Sheraton por dos oficiales de la Policía de la Ciudad. La oficial Zalazar, madre de dos hijos, fue atendida por médicos del SAME y luego trasladada en helicóptero al Hospital Churruca, donde falleció durante una operación debido a las hemorragias internas y externas causadas por uno de los disparos en el cuello y el tórax.