La OEA busca consenso para condenar al dictador Daniel Ortega

La OEA busca modificar un dictamen sobre Nicaragua que generó controversia por las modificaciones hechas por Brasil que suavizan los términos del texto

Internacional 23 de junio de 2023 Redacción Primicia 24 Redacción Primicia 24
Reunion general de la OEA
Reunion general de la OEA

(Washington, Estados Unidos) - La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se realiza esta semana en Washington discute una declaración sobre la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua. Si bien los países mantienen diferencias, en las últimas horas Brasil moderó algunos de sus planteos y Canadá presentó una nueva propuesta que se acerca más a un acuerdo. Si bien Brasil mantiene con sus presentaciones concretas la intención de suavizar en algo la declaración sobre Nicaragua -y logró que Chile y Colombia apoyen algunos de sus puntos- en términos generales acepta otras opciones que sí critican a la dictadura nicaraguense de Ortega. El asunto más sensible que sigue generando diferencias está en el penúltimo punto de la declaración donde la mayoría de los países pretenden que se reclame a Ortega el “retorno” de la democracia. Como en todos los ámbitos diplomáticos, el uso de una y otra palabra puede cambiar los apoyos y en estas horas negocian un texto que pueda ser aprobado por consenso sin tener que exponer el tema a una votación.

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El texto inicial del borrador que empezaron a discutir, presentado por Canadá y Chile, hablaba de un “retorno de la democracia, el Estado de derecho y la protección de los derechos humanos en el país”. Brasil había pedido cambiar la palabra “retorno” por “fortalecimiento”. Ahora con el apoyo de Colombia y Chile, Brasil insiste en que se quite el pedido de “retorno” a la democracia pero aceptan solicitar un “efectivo ejercicio de la democracia representativa”.

El acceso a los organismos de derechos humanos

Otro de los puntos que sigue generando discrepancia es pedirle a Nicaragua que permita el acceso pleno a su territorio a los órganos internacionales de derechos humanos. Nicaragua no solo no está cooperando con los organismos del sistema interamericano de derechos humanos sino que incluso no cumple con las sentencias en su contra. Por ello la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) declaró a Nicaragua en desacato el año pasado. El texto que proponía la comisión de países que sigue la actualidad de Nicaragua pedía que se “permita el acceso pleno y sin obstáculos a su territorio” a los organismos. Brasil, en este caso en solitario, pide borrar esa frase y que se le solicite solamente “cooperar plenamente”. También en solitario Brasil pide quitar el párrafo en el que se habla del “empeoramiento de las condiciones” que “ha provocado que cientos de miles de nicaragüenses hayan abandonado el país desde 2018″.

En qué hay consenso

En cualquier negociación ambas partes ceden. Y tanto los países que querían ser más duros como Brasil, que pretende suavizar las críticas a la dictadura, aceptaron cambios. El texto de la resolución que presentó Canadá luego de consultas informales con los países quita la mayoría de los condicionales que intentaba poner el gobierno de Lula Da Silva cuando se hablaba de violaciones a los derechos humanos. La resolución que se negocia mantiene su “profunda preocupación” por el informe que establece que “existen elementos de hecho para concluir, prima facie, la existencia de un crimen de lesa humanidad de persecución” a opositores políticos. Mantiene también otro elemento que Brasil quiso quitar, que era el reclamo por “la violación del derecho a la propiedad y seguridad social” de las personas perseguidas políticamente.

Se mantiene, con pequeños cambios, el “llamamiento a la autoridades de Nicaragua para que deje sin efecto las normas que permiten privar arbitrariamente de su nacionalidad a ciudadanas y ciudadanos, y que restringen libertades públicas”. Brasil también logró que algunos de sus planteos fueran aceptados por los otros países. Por ejemplo la conjugación de algunos verbos. Una parte del texto pedía el “cese de la represión” y ahora le solicita a la dictadura que “se abstenga de reprimir”. La negociación ahora pasó a la comisión general de la OEA para discutir los puntos que siguen sin acuerdo, a modo de poder aprobar una resolución sin tener que someterla a votación.