
La misteriosa desaparicion de Hugo Diaz, el financista vinculado a Guastini y Bomparola
Alejandro Attili
El crimen de Hugo Díaz marca una época que retrata la complejidad de los poderes informales que existen en la Argentina. El 9 de marzo de 2015, Díaz visto por ultima vez en la calle Florida 520, a ocho cuadras de la Casa Rosada. Diego Xavier Guastini, también conocido como "Dolarín", era el dueño de esta cueva. Sin embargo la intimidación que provocaba el poder de Guastini impidió que nadie hablara. La presencia de lavadores, narcotraficantes, policías y espías en este lugar muestra la complejidad del crimen de Díaz y la situación de la Argentina.
Guastini fue el primer testigo en declarar ante los investigadores acerca de la desaparición de Hugo Díaz, quien había ido a su edificio de oficinas en busca de un cheque. Varias personas de la oficina de Guastini afirmaron haber visto a Díaz entrar pero un empleado de seguridad aseguró haberlo visto salir. La fiscal Estela Andrades recopiló información sobre la vida de Díaz, sus relaciones comerciales y su comportamiento. Sin embargo, desde entonces, no se ha vuelto a tener noticias de él. La familia de Díaz solicitó al juez Jorge López la presunción de fallecimiento para poder iniciar la sucesión patrimonial.

Hugo Diaz también tuvo su pasado en las revistas del corazón ya que se lo vinculo a Andrea Rincon. Como también, varios testigos del submundo de las finanzas en negro y las drogas, lo vincularon estrechamente a Rodolfo Bomparola. El mismo que lidero la banda “Naco-Vip” y que está siendo investigado nuevamente luego de varias denuncias en su contra como líder de una nueva organización que opera en Huergo 276, en el barrio de Las Cañitas. En su momento, Bomparola, según testigos, se serviría del servicio de ambulancias de Diaz. Por estos dias, el líder de la banda narco-vip, usa un taxi Toyota Corolla de fachada para la venta de drogas por la zona de las cañitas, el bajo de San Isidro y Nordelta.
El asesinato de Diego Guastini volvió a colocar a Díaz en la primera plana
Hasta el 28 de octubre de 2019 se había estancado la investigación. Ese día, un sicario en moto esperó media hora en la calle General Paz hasta que vio pasar el Audi de Guastini. Una Toyota Hilux bloqueó la esquina para impedirle el paso y el asesino le disparó tres balazos al vidrio. «Dolarín» intentó agarrar su Glock, pero fue tarde.
Guastini había colaborado como arrepentido con la justicia. El financista relató lo suficiente para no incriminarse a sí mismo. Pero si a sus clientes. El contador declaró como arrepentido y como testigo de identidad oculta. Él era el responsable de ingresar a Argentina maletas llenas de dólares y euros que se abonaban en Europa por preciosos cargamentos de cocaína. Recibía una comisión por sus trabajos y armaba la ingenieria financiera para entrar y sacar del país las ganancias.
El financista confesó que trabajo para el Clan Loza, uno de los principales cárteles de droga del país que opera en Salta. Tambien fue asesor de Salvatore, el abogado penalista que fue condenado a más de 20 años de prisión por narcotráfico antes de morir.


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